Cuando se habla de dolor pélvico perineal, se hace referencia al dolor que muchas personas sufren en la zona de su cuerpo que abarca la pelvis y el periné. Este dolor puede tener diferentes localizaciones (vulvar, vaginal profundo, pubis, sacroilíaco, etc.) y puede variar en cuanto a forma de aparición (en las relaciones sexuales, en las posturas prolongadas sentada o de pie, en esfuerzos, al orinar o al defecar, presencia permanente, etc.); también puede ser muy variado su origen (infección de orina, traumatismo, partos complejos, intervenciones quirúrgicas, afectación neurológica, etc.).

A menudo es difícil llegar a un diagnóstico preciso que permita aplicar el tratamiento adecuado. Las vulvodinias, Los atrapamientos del nervio pudendo, las congestiones pelvianas, los procesos inflamatorios osteo articulares, son algunas de las disfunciones que, a menudo, encontramos entre las mujeres que refieren dolor pélvico perineal y que explicamos a continuación.

DOLOR CRÓNICO

El dolor es un síntoma que nos encontramos en muchas situaciones patológicas pero hay algunos casos en los que se hace más duradero e incluso se cronifica. Cuanto antes se trate el dolor, antes se reduce o desaparece. Cuando se produce una lesión, la zona queda sensibilizada puesto que en todo el cuerpo tenemos unos receptores que informan al cerebro de la lesión. Esto es lo que llamamos sensibilización periférica. Además, esta información queda almacenada en el cerebro e incluso después de la recuperación de los tejidos lesionados, la sensación de dolor puede seguir existiendo. A esta permanencia del dolor pese a haber recuperado la lesión orgánica, le llamamos sensibilización central. A nivel del suelo pélvico encontramos algunas patologías, que aunque la causa del problema y las consecuencias han mejorado, el dolor sigue muy presente.

Algunas de estas patologías son las siguientes:

Vulvodínia:

La vulvodínia se define como molestias vulvares, que la paciente habitualmente describe como dolor o ardor durante más de tres meses de evolución. Además, en la exploración no se encuentra ningún trastorno específico y la vulva tiene un aspecto totalmente normal. La causa exacta de la vulvodínia se desconoce pero se cree que tiene un origen multifactorial, es decir que se puede desencadenar por varios motivos. Entre estas causas encontramos: anomalías metabólicas, factores psicológicos, factores irritantes como jabones o algún tipo de ropa interior, factores hormonales, factores genéticos e inmunológicos. Las últimas teorías apuntan que la vulvodínia es un dolor neuropático, en el que, debido a una lesión de las células nerviosas, se produce una respuesta exagerada ante un estímulo doloroso.No hay ningún tratamiento que sea efectivo para todas las mujeres con vulvodínia. El tratamiento debe ser individualizado para cada paciente.

Neuralgias del pudendo

La neuralgia del pudendo es el dolor producido por la afectación del mismo. Este dolor puede ser localizado o difuso y también se puede sentir una sensación de quemazón o de descarga eléctrica. Esta lesión puede tener varios orígenes: traumática (por intervención quirúrgica en la zona pélvica), obstétrica (episiotomía y/o parto instrumentalizado con fórceps, espátulas…), hipertonía muscular pélvica entre otros. En esta patología será muy importante valorar la tensión de los distintos tejidos que envuelven el nervio y ver el estado de la movilización pélvica para poder así, liberar la posible compresión que exista.

Síndrome de Dolor Pélvico Crónico (SDPC)

Se define como dolor pélvico crónico o síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC) al dolor localizado en la pelvis, el periné o ambas zonas (incluyendo vísceras intrapélvicas), de más de 6 meses de evolución y que puede tener repercusiones cognitivas, de comportamiento y sociales.

Entre las causas de esta patología podemos encontrar:

Ginecológicas (episiotomía, dismenorrea, endometriosis, adherencias, neoplasias ováricas y uterinas).
Gastrointestinales (síndrome del colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, hernias abdominales, fisuras anales).
Genitourinarias (cistitis intersticial, vulvodínia).
Neurológicas (atrapamiento de un nervio en una cicatriz o fáscia (ej. nervio pudendo, nervio obturador).
Psicológicas (ansiedad, tendencia catastrofista, trastornos del sueño, abusos sexuales previos, consumo de drogas).
Osteomusculares (coccigiodinia, síndrome piramidal, hipertonía elevador del ano, síndrome miofascial).

Actualmente se disponen de varias opciones terapéuticas para tratar el dolor pélvico crónico. Algunas de ellas son el bloqueo del plexo hipogástrico, Bloqueo de Ganglio Impar,la estimulación medular y la estimulación de nervios sacros.

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