Una neuralgia del trigémino puede tener como causas diferentes daños o interferencias en el quinto nervio cerebral (el trigémino). Desde su punto de partida en la base craneal, este nervio se divide en tres ramas que suministran diferentes áreas de la cara. Si se comprime en algún punto de su recorrido y se daña su envoltura, se descargará espontáneamente. Esta descarga provoca ataques de dolor intenso, normalmente unilaterales, en la zona suministrada por el trigémino (es decir, frente, ojos, mejillas y mandíbula, incluidos los dientes).

Los posibles desencadenantes de los ataques son estímulos como el contacto con la zona por la que discurre el nervio. En la neuralgia del trigémino con frecuencia basta un leve contacto de la mejilla, frente o acciones como masticar, hablar, reír, tragar o limpiarse los dientes o incluso una corriente de aire, para desencadenar el ataque de dolor.

En la mayoría de los casos, la causa es un contacto patológico entre el nervio y un vaso (arteria o vena). En la forma más frecuente de la neuralgia del trigémino (la llamada neuralgia del trigémino clásica) se trata de vasos sanguíneos situados junto al nervio y que lo presionan. La mayoría de las veces se trata de arterias que se entumecen e inflaman, debido a una arteriosclerosis, cada vez más frecuente con la edad. El aumento de tamaño puede atravesar las capas aisladas que, en un estado normal, se hallan entre los nervios y los vasos, y afectar así al nervio e incluso dañarlo.

La causa de la forma más rara de la neuralgia del trigémino, denominada neuralgia del trigémino sintomática, puede hallarse en otras enfermedades. Entre ellas se encuentran, por un lado, enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple. En la esclerosis múltiple es el propio nervio el que se inflama. La causa de los dolores típicos de la neuralgia del trigémino es un daño en la envoltura del nervio, en la zona de la entrada de la raíz nerviosa. Los dolores también pueden presentarse en ambas mitades de la cara en los afectados más jóvenes.

Nervio trigémino.
Por otro lado, las causas posibles de una neuralgia del trigémino sintomática pueden ser diferentes relaciones espaciales: así, tumores benignos (los neurinomas) o metástasis de un tumor maligno pueden presionar al trigémino por su tamaño o provocar un contacto patológico entre el nervio y el vaso sanguíneo. Además de esto, una circulación insuficiente (isquemia) o un angioma (malformaciones vasculares) del tronco cerebral pueden provocar neuralgias del trigémino sintomáticas.

Los síntomas característicos de una neuralgia del trigémino son principalmente dolores faciales muy intensos, principalmente unilaterales, que duran de un segundo hasta un máximo de dos minutos (casi siempre solo unos pocos segundos). Los dolores en la neuralgia del trigémino se encuentran entre los dolores más intensos conocidos. Muchos afectados los describen como fulminantes o como si se tratara de un choque eléctrico. Los ataques de dolor pueden ser recurrentes y repetirse rápidamente. Aparecen espontáneamente (sin desencadenante identificable), pero también cuando se roza la mejilla o la frente, a menudo al hablar, reír, lavarse los dientes, masticar o tragar.

Algunos síntomas de la neuralgia del trigémino (como su manifestación en forma de ataques repentinos unilaterales, intensidad del dolor, asintomáticos entre los ataques de dolor) son similares a una forma determinada de dolor, la cefalea en racimos.

La mayoría de los pacientes por la neuralgia del trigémino no padecen molestias entre los ataques de dolor. Pero puesto que los mínimos movimientos o roces, e incluso una corriente de aire, pueden desencadenar los ataques, la neuralgia del trigémino perjudica considerablemente a quien la padece. En caso de ataques que duran todo el día sin un tratamiento adecuado esto puede provocar que los afectados pierdan peso y líquidos, ya que por miedo a nuevos ataques de dolor no quieren comer o beber e incluso dejan de tomar medicamentos importantes.

Cuando el tratamiento farmacológico con medicamentos específicos no es eficaz, es necesario plantearse el empleo de técnicas mínimamente invasivas. La más empleada en la actualidad, así como la que posee un mayor índice de éxitos, con una menor incidencia de efectos adversos, es la Termocoagulación del Ganglio de Gasser con Radiofrecuencia. Consiste e introducir una cánula especial a través de la mejilla, dirigida por guía radioscópica al ganglio del nervio trigémino (ganglio de Gasser), que está situado en la base del cráneo. Una vez posicionada la cánula, se realiza tratamiento mediante radiofrecuencia, produciéndose una termocoagulación controlada de pequeñas porciones del ganglio, que darán lugar a una desaparición del dolor. El procedimiento se realiza en quirófano bajo sedación.

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