Muchas personas que padecen de Sacroileítis pasan meses, incluso años, sin que se les diagnostique correctamente la dolencia. Y es que la Sacroileítis puede resultar en ocasiones bastante complicada de diagnosticar.
Las articulaciones sacroilíacas están tan cerca de los huesos de la cadera y de la columna lumbar (la base de la columna) que puede ocurrir –como de hecho ocurre- que se confunda con otras causas del dolor de espalda baja como una hernia de disco o una protrusión de disco. En todos estos casos el síntoma principal también es el dolor en la zona baja la de espalda.Dolor en la articulación sacroilíaca (ASI) puede ser una situación frustrante y extenuante, a menudo difícil de diagnosticar. Los síntomas del dolor en la ASI son diversos y pueden ir hasta una incomodidad dolorosa aguda en laparte inferior de la espalda y en la nalga, incomodidad que se acentúa por la mañana temprano y tras estar sentado durante mucho tiempo. El descanso no suele aliviar el dolor en la ASI, un dolor sordo y constante que puede extenderse por toda la zona inferior de la espalda. Según ciertos cálculos, el dolor en la ASI afecta hasta el 30 % de las personas que padecen dolores en la parte inferior de la espalda.
Durante el examen el médico suele preguntar sobre tu historial médico y puede realizar algunos tests sencillos para identificar el origen del dolor. Por ejemplo, el médico puede realizar un test muscular para establecer si las articulaciones son la fuente del dolor.
Este test se realiza recostado de espaldas. El médico pide que se realicen movimientos específicos (flexiones, rotaciones y extensiones de la cadera) para establecer si el dolor se origina en las articulaciones. Uno de ellos consiste en ejercer presión sobre las zonas de las articulaciones sacroilíacas.

Aun así el doctor no está seguro de qué es lo que está originando el dolor puede pedir otros exámenes como por ejemplo:

Rayos X.
Puede pedir unos rayos X de la pelvis, caderas, o columna lumbar para establecer las causas del dolor.

Tomografía Computarizada.
Esto da al doctor una visión detallada de las articulaciones y los huesos.

Resonancia Magnética.
Provee una visión cercana de los tejidos suaves (como músculos ligamentos) y puede mostrar si existe una inflamación en la articulación sacroilíaca.

Escaner óseo.
Se pide se sospecha que existen anormalidades en los huesos. Este examen puede establecer si ciertas áreas de los huesos están inflamadas.

Análisis de Laboratorio.
El médico puede pedir un análisis de muestra de sangre si sospecha que una infección puede estar causando la infección.
Si estos exámenes no muestran signos de Sacroileítis, entonces el médico puede emplear una inyección para diagnosticar la enfermedad. Este es uno de los métodos más exactos para diagnosticar la Sacroileítis.
Las inyecciones contienen una medicación adormecedora (por ejemplo novocaína). Se inyecta un esteroide (por ejemplo cortisona) en la articulación. Si la inyección alivia el dolor significa que la articulación es probablemente la fuente del dolor.Estas inyecciones se suelen aplicar con la ayuda de rayos X para asegurar que se aplica directamente en la articulación. Si a través de estos exámenes el especialista diagnostica que efectivamente se trata de Sacroileítis, entonces se puede empezar a valorar las diversas medidas para tratar la dolencia.
Para algunos pacientes el dolor disminuye al cabo de unos meses, con un tratamiento conservador (descanso en cama) o tomando antiinflamatorios. Para otros el dolor se convierte en crónico (cuando dura más de seis meses) y puede exigir tratamientos más invasivos.
El tratamiento mediante neurotomía de la articulación sacroilíaca con radiofrecuencias que utiliza el sistema
Pain Management SInergy™ es una solución nueva y diferente para combatir el dolor crónico de la articulación sacroilíaca.
La neurotomía con radiofrecuencias utiliza la energía de las radiofrecuencias para desactivar los nervios sensoriales que pueden ser responsables del dolor de la ASI. Durante el tratamiento, el paciente se extiende sobre una mesa,ligeramente sedado. Se anestesia la zona del tratamiento y se colocan las sondas SInergyTM, creadas por Baylis Medical, en la espalda a través de una aguja de introducción. Los nervios dolorosos se calientan suavemente mediante ondas de radiofrecuencia. Tras el tratamiento, se quita la sonda y la aguja y se coloca un vendaje en la zona del tratamiento. La desactivación de los nervios sensoriales en la zona de su ASI potencialmente puede reducir el dolor y restablecer su capacidad de llevar una vida normal.

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